Nace con la pretensión de que sea una Vieja Cepa de Viña (var. Tempranillo), de La Rioja, la que nos vaya narrando en primera persona, con un lenguaje informal y en ocasiones transgresor, sus vivencias, experiencias e historia, tanto del Viñedo donde vive, como de la Bodega (Bod.y Viñ. ARRANZ – ARGOTE www.vinoarar.com) donde van a parar sus frutos para elaborar y criar su VINO ARAR, y su Cosmética VINOTERAPIA ARAR, así como de las personas que la han cuidado a lo largo de mas de 8 décadas.

viernes, 11 de noviembre de 2011

HONG KONG. DIA 11 NOVIEMBRE. ORIGINAL. NO IMITATION



COMERCIO EXTERIOR


Llega la hora del regreso y unas palabras resuenan en mi cabeza. “Original. No Imitation” me pregunto donde las habré oído antes, como premonición de lo que va a pasar en un rato.


Mientras tanto los tres que regresamos a La Rioja, Jose y Sergio de Amphorawines (www.amphorawines.es )y Daniel de Vino ARAR, ignorantes de nuestra situación nos permitimos el lujo de ir a despedir a la cola de embarque a los otros compañeros y ya amigos que tenían el vuelo 30 minutos antes al nuestro.


Ajenos a las llamadas cada vez mas apremiantes y menos educadas por megafonía, seguimos paseando relajadamente por el Duty Free, comparando precios de ordenadores y móviles, probando perfumes de todas las marcas o comprando tabaco gastando los últimos Dolares de HK que encontramos por nuestros bolsillos. Mientras consultábamos la hora en el “Rolex” de Sergio como única referencia que nos guiaba (los demás no llevábamos reloj, y teníamos los móviles inoperativos, uno sin batería y el otro cascado) pronunciamos frases prepotentes como “si aun estuviéramos en Hong Kong tendríamos tiempo de llegar hasta el aeropuerto” o “estos compañeros no viajan mucho ¿no?” dignas de inscribirse a cincel en el mármol que estaba a punto de clausurar nuestras lápidas.


Finalmente, cansados de hacer tiempo, nos dejamos caer como el que no va la cosa con nosotros por la puerta de embarque de nuestro vuelo, y ante la imagen de vacío que contemplamos, vuelven a resonar en mi mente las mágicas palabras “Original. No Imitation”. Oigo como uno de mis compañeros afirma “somos los primeros” a lo que respondo sin convicción “Creo que ya han embarcado … todos”. Una azafata que se pasea nerviosamente por la sala, está a punto de sacarnos de nuestro letargo, mientras se dirige tímidamente hacia nosotros, sin convicción, por no encajar nuestro perfil de relax con lo que buscaba. Y nos pregunta “no seréis vosotros los del vuelo CX0251 con destino a Londres”. Ante nuestra respuesta afirmativa, se descompone, empieza a gritarnos y a gesticular de que el vuelo está a punto de salir y que ya lleva retraso por nuestra culpa. De nada sirve el intento de enseñar la tarjeta de embarque con el horario mientras señalamos el Rolex tratando de mostrar nuestra indignación porque no nos habían informado del motivo por el que se había adelantado el vuelo.


Ante un empujón respondemos los tres corriendo en desbandada hacia la puerta de embarque que está a punto de cerrarse. Por las prisas, entramos por error en una puerta que no nos corresponde, de la que nos echan sin más contemplaciones. Con la misma velocidad desandamos el camino y por fin entramos en el avión. La puerta se cierra a mis espaldas ya que soy el último en entrar y noto como quitan a la vez la rampa. Mientras nos desplazamos por el pasillo a toda velocidad, miró la cara de los pasajeros por si alguno tuviera intención de iniciar nuestro linchamiento. El avión inicia el movimiento, a la vez que continuamos en busca de nuestros asientos.


Con las prisas, Sergio se había dejado el ordenador, y yo en el último momento lo había rescatado. Entre el movimiento del avión y que lo llevaba mal agarrado iba golpeando a todos los pasajeros que asomaban sus cabezas para curiosear al pasillo, mientras iba diciendo a diestro y siniestro, eso sí en un correcto inglés gracias a las clases de mi “teacher”: “Sorry”.


Cuando finalmente llegamos a nuestros asientos, empezamos a elaborar nuestras teorías conspirativas, que empezaban desde que habían adelantado la hora del vuelo sin decirnos nada, hasta que como sacamos los billetes antes del cambio de horario de invierno, no lo habían tenido en cuenta a la hora de hacernos los billetes. En estos instantes el rolex indicaba claramente las 22:40 cuando el avión llegó a la cabecera de pista y sin detenerse puso los motores a toda potencia e inicio inmediatamente el despegue. Algo no cuadraba, el vuelo estaba previsto para las 23:55, era imposible tantas prisas y que estuviéramos ya sobrevolando Hong Kong, además a las 22:15 yo estaba cenando y de eso hacía mucho rato. Todo se aclaró cuando vimos la pantalla de vuelo donde se indicaba que la hora local era las 00:15.


Habíamos estado a punto de perder el vuelo, o de que hubieran tenido que registrar el equipaje de todo el pasaje para localizar nuestras maletas, ya que se habían facturado las maletas de tres pasajeros que no se habían embarcado y todo en un día de alarma mundial por atentado 11.11.11.


Estábamos convencidos de que nos castigarían sin cena, pero ya no nos importaba, estábamos volando, pese al sudor del pánico que nos envolvía olíamos bien, gracias a las muestras que nos habíamos echado en el Duty Free, así que a ratos las risas y en otros la preocupación por lo que nos podía haber pasado nos duró hasta que llegamos a la vertical de Siberia.


Moraleja: no se puede ir de sobrado por la vida, hay que ser humilde y no aparentar lo que no se es. Y recordar cuando compréis algo que sea: “Original. No Imitation”…


La foto lo resume todo.

2 comentarios:

LiNo Escritora dijo...

Buenísimo!
AUPA LA RIOJA POR EL MUNDO!!!
Eso y vosotros sí que es auténtico...:)
Salu2!

Anónimo dijo...

Nos hemos reido tanto con tu blog ! y mas conociendo como soys los tres... un fuerte abrazo y nos vemos pronto por españa o Taipei.
Hong Kong miss you guys !
John